¿Qué
es y cómo funciona el Internet de las cosas?
HAROL HARVEY MARTINEZ ROMERO
900067
HAROL HARVEY MARTINEZ ROMERO
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Es
un término del que escuchamos hablar constantemente. Internet de las cosas,
Internet of Things o IoT por sus siglas en ingles, es un concepto un poco
abstracto pero que ha estado ganando bastante popularidad en los últimos meses.
La idea que intenta representar queda bastante bien ilustrada por su nombre,
cosas cotidianas que se conectan al Internet, pero en realidad se trata de
mucho más que eso.
Para
entender de qué va el Internet de las cosas debemos también comprender que sus
fundamentos no son en lo absoluto nuevos. Desde hace unos 30 años que se viene
trabajando con la idea de hacer un poco más interactivos todos los objetos de
uso cotidiano. Ideas como el hogar inteligente, también conocido como la casa
del mañana, han evolucionado antes de que nos demos cuenta en el hogar
conectado para entrar al Internet de las cosas.
El
Internet de las cosas potencia objetos que antiguamente se conectaban mediante
circuito cerrado, como comunicadores, cámaras, sensores, y demás, y les permite
comunicarse globalmente mediante el uso de la red de redes.
Si
tuviéramos que dar una definición del Internet de las cosas probablemente lo
mejor sería decir que se trata de una red que interconecta objetos físicos
valiéndose del Internet. Los mentados objetos se valen de sistemas embebidos, o
lo que es lo mismo, hardware especializado que le permite no solo la
conectividad al Internet, sino que además programa eventos específicos en
función de las tareas que le sean dictadas remotamente.
¿Cómo
funciona el Internet de las cosas?
Como
ya hemos dicho, el truco en todo esto está en los sistemas embebidos. Se trata
de de chips y circuitos que comparados con, por ejemplo, un smartphone, podrían
parecernos muy rudimentarios, pero que cuentan con todas las herramientas
necesarias para cumplir labores especializadas muy especificas.
No
hay un tipo específico de objetos conectados al Internet de las cosas. En lugar
de eso se les puede clasificar como objetos que funcionan como sensores y
objetos que realizan acciones activas. Claro, los hay que cumplen ambas
funciones de manera simultánea.
En
cualquier caso el principio es el mismo y la clave es la operación remota. Cada
uno de los objetos conectados al Internet tiene una IP especifica y mediante
esa IP puede ser accedido pare recibir instrucciones. Así mismo, puede
contactar con un servidor externo y enviar los datos que recoja.
¿Se
imagina que su fotocopiadora solicite automáticamente cada vez que el cartucho
se acaba o que el teléfono de oficina agende la reunión automáticamente? Todo
esto será posible en un futuro no muy lejano con el internet de las cosas.
El
futuro tiene un nombre, el llamado internet de las cosas, que es una traducción
literal de The internet of things, quizá en español deberíamos llamarlo
“internet en todas las cosas”.
Pero,
¿qué es exactamente el internet de las cosas? Básicamente se refiere a que
todas las cosas estén conectadas a internet. Hoy día tenemos smarthphones, tabletas,
ordenadores, dispositivos multimedia, entre muchos más, pero el internet de las
cosas va mucho más allá,
Hoy,
sólo el 1% de los objetos del mundo está conectado. Básicamente la
hiperconexión consiste en que cada dispositivo que exista a nuestro alrededor
vaya dotado de una dirección de internet, y por tanto, capacidad para
comunicarse con otros objetos, y de tener relación, es decir, internet saldrá
del carril de la informática y colonizará cualquier cosa que se nos ocurra.
Esa
comunicación se hará por muchos medios: WiFi, WiMax, RFID, 3G, LTE, Bluetooth,
NFC, entre otros; no solo se habla de dispositivos que hoy ya tienen
electrónica, como puede ser una lavadora o un refrigerador, sino de otros que
no la tiene como un interruptor, un termostato, un foco, e incluso dispositivos
mecánicos.
El
desarrollo del internet de las cosas implica que cada vez más las conexiones a
internet serán entre máquinas, y no entre personas que se mandan un correo
electrónico o mensajería instantánea, y que hará posible que miles de millones
de sensores y chips comuniquen los datos que registran, ayudando quizá a
regular el tráfico de las ciudades, a medir el consumo de energía del alumbrado
público.
Para
hacer esto posible, el número de aparatos conectados se multiplicará; en la
actualidad, hay conectados a internet entre 8,000 y 10,000 millones de
dispositivos, pero, de acuerdo a un estudio realizado por Cisco, en 2020, habrá
4,500 millones de internautas, mientras que el número de conexiones ascenderá a
50,000 millones, y cada vez que se conecta un nuevo objeto, como un televisor,
un coche o un dispositivo médico, el total de conexiones potenciales se
incrementa en otros 50,000 millones, ya que cada objeto puede conectarse e
interactuar con el resto.
Tanto
a nivel doméstico como a nivel profesional, el internet de las cosas podría
cambiar el mundo tal y como lo conocemos hoy.
Para
que el internet de las cosas funcione alrededor del mundo, en cada uno de los
hogares y empresas tendrán que pasar décadas, pero actualmente tenemos la
oportunidad de usar lo más parecido, Machine to Machine, es un servicio que
permite a distintos dispositivos de la empresa conectarse entre sí para
gestionar y automatizar los procesos de comunicación entre ellos.
Con
la ventaja de que los dispositivos pueden ser desde módulos de ubicación
vehicular, terminales de punto de venta, dispositivos de entretenimiento,
equipos de medición o de control, etiquetas electrónicas inteligentes,
microprocesadores presentes en los objetos del hogar, automóvil u oficina,
hasta computadoras personales o complejos servidores en un centro de
procesamiento de datos.

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